En guerras y catástrofes naturales en las que se producen situaciones de emergencia, los niños sufren riesgo de abusos sexuales por parte de miembros de las fuerzas de paz y cooperantes de agencias internacionales o locales. Save the Children, una organización que vela por los derechos de los menores en todo el mundo, denunció ayer que, como ya alertó en 2002, continúan este tipo de abusos sobre los niños a cargo de personal humanitario y tropas desplegadas en zonas de conflicto bajo la tutela de la ONU.

Tras realizar una investigación sobre el terreno en el sur de Sudán, Costa de Marfil y Haití, Save the Children ha constatado que los abusos sexuales a menores de 18 años -sobre todo niñas, pero también varones- se siguen dando y son además muy difíciles de detectar. Quienes los padecen no los denuncian por miedo a represalias o a perder las ayudas que reciben de las organizaciones internacionales. Un informe hecho público por esta organización ayer denuncia casos de rapto, prostitución infantil, pornografía y abusos sexuales, en algunos casos a cambio de comida, dinero o teléfonos móviles.

“Conocemos el problema. Sabemos que se producen abusos y para nosotros es terrible. Estamos haciendo todo lo posible para evitarlo, pero que haya algún problema de conducta en este tipo de personal es casi inevitable”, aseguró ayer una portavoz del Departamento de Fuerzas de Paz de la ONU. Naciones Unidas ya anunció en 2007 una investigación por abusos sobre más de 300 cascos azules destinados a los países mencionados por Save the Children. Ahora este organismo estudiará si la denuncia de la ONG alude a soldados ya investigados o son nuevos casos. “Seguiremos aplicando el principio de tolerancia cero”, dijo la portavoz.

Huérfanos, niños separados de sus padres y niños en familias que dependen de la ayuda humanitaria son, según Save the Children las principales víctimas. La ONG hace tres recomendaciones para atajar el problema: poner en marcha mecanismos de denuncia en los países afectados para que la gente pueda informar de los abusos; crear la figura de un nuevo controlador (“watchdog”) que vigile y evalúe los esfuerzos de las agencias internacionales para atajar los abusos; que Gobiernos, donantes y la comunidad internacional ataquen de raíz las causas del abuso; y crear sistemas de protección nacionales.

Por un dólar
– Niño. Haití: “Había una niña que dormía en la calle. Necesitaba dinero y un grupo de gente la llevó con un cooperante de una ONG. Él le dio un dólar y ella se quedó encantada de ver el dinero, pero él la violó. Al día siguiente ella no podía andar”.

– Niña de 15 años. Haití: “Dos soldados de paz nos llamaron y nos enseñaron sus penes. Nos ofrecieron tres dólares y algo de chocolate por hacerles una felación”.

El País.com